miércoles, 20 de febrero de 2008

¿Dónde estamos parados?

Hace unos días asistí a la conferencia de Juan Lanzagorta sobre psicología y marketing político.


Desde el principio, el título llamó mi atención, pues en un primer instante no entendí el vínculo entre dos temas que me parecían disímbolos.

Sin embargo, al razonarlo dos segundos entendí dónde estaba el nexo: PERCEPCIÓN.

En efecto, la percepción es el proceso por el cual los seres humanos nos apropiamos de una visión de la realidad.

Y el campo de la política no escapa a este proceso. Más aún, todas las decisiones que tomamos dependen de nuestra percepción de la realidad, que no en sí, de la realidad objetiva.

Incluso, cabe preguntarse, ¿qué es la realidad? Quizá la suma de las percepciones subjetivas, más lo que no percibimos y sin embargo existe.

Pero, más allá de estas especulaciones, el punto más atractivo de la exposición fue un plano cartesiano que me permitió ubicar varios conceptos muy importantes e inclusive, ubicar dónde estaba parada, como persona en general y como mujer en particular.

El modelo es el siguiente:


Fig. 1 Modelo Lanz

Juan presentó sólo el plano cartesiano, así como una serie de hechos que daban cuenta del transito paulatino que se ha vivido en México en particular y en el mundo en general, del estado hacia el mercado y del autoritarismo hacia la democracia.

Luego de analizar el cuadro, añadí los nombres a los cuadrantes, junto con algunas representaciones emblemáticas de cada una.

El estado autoritario lo conocemos, y la renuncia de Fidel Castro al gobierno de Cuba es un hecho que se suma al tránsito señalado.

El mercado autoritario es un concepto de maquilación personal. Un país como la República Popular de China es emblemático de este cuadrante: a pesar de tener un gobierno comunista, viven ahora un capitalismo más salvaje que el de los primeros años del liberalismo económico. No obstante, conservan un gobierno militar donde el poder se encuentra en manos de un grupo selecto que no llega a las 20 personas.

El estado democrático es un concepto muy en boga entre políticos, abogados y estudiosos del fenómeno del poder. Mi primer encuentro con él fue cuando trabajé con el Procurador General de la República. Hablaba del estado democrático de derecho, ese donde todos somos iguales frente a la ley (aunque ésta la elaboren unos cuantos legisladores que son más iguales que otros ciudadanos), donde la sociedad participa en el gobierno bajo un esquema de corresponsabilidad y donde los gobernantes no son amos y señores de vidas sino, "ciudadanos que sirven a ciudadanos".

Finalmente, el mercado democrático, donde las personas han pasado de ser consumidores a prosumidores. Es decir, productores y consumidores a un tiempo de sus productos, tanto comunicativos como de todo tipo. ¿Quién puede poner orden donde todo se mide por estadísticas?

Obviamente, dependiendo del cuadrante donde nos encontremos derivan una serie de planteamientos.

¿Y tú, en qué cuadrante estás parado? ¿Tu cuadrante coincide con el de tu empresa y con el de tu familia?

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